Onicofagia: Sabes lo que es y sus consecuencias un TOP (Trastorno Obsesivo Compulsivo)

La Asociación Americana de Psiquiatría está considerando tratar la onicofagia como un TOP (Trastorno Obsesivo Compulsivo). La alerta: El morderse las uñas puede afectar la habilidad de sujetar objetos con las manos y el sentido táctil por el dolor que se siente por la pérdida de la uña.Unos ‘tips’ que le serán útiles:

  • Antes de realizar un tratamiento casero o acudir a un especialista, evite en lo posible el café, té, cola o bebidas alcohólicas, ya que suelen generar más ansiedad y nerviosismo.
  • Hay que evitar el automatismo de comerse las uñas. Lo más importante es tomar conciencia o ver ante que situaciones concretas la persona no puede evitar comerse las uñas. Una vez localizada la situación (nervios, estrés, agobio, etc.) hemos de conseguir que la persona cambie esa asociación mental (nervios = a comerse las uñas) e intentar, momentáneamente, introducir otra asociación (mordisquear una fruta, una ramita de alguna planta medicinal, respirar profundamente, repiquetear con los dedos sobre la mesa, etc.)
  • Lleve una dieta variada (fruta, verdura, cereales, lácteos, carnes). Los alimentos remineralizantes (algas, levadura de cerveza, ortiga, polen, jalea real, etc.) también ayudan, ya que es posible que su problema se deba a un bajo nivel de minerales y al comerse las uñas lo que estaría buscando de forma inconsciente es un aporte de ellos.

Onicofagia

  • Lávese bien las manos. Luego, sumérjalas en una tina mediana llena de agua con cuatro cucharadas de aceite de oliva, por 15 minutos. Esta mezcla ayudará a nutrir sus uñas para que crezcan sanas y no se rompan.
  • Después, córteselas y quítese los padrastros. Póngase una crema que contenga aloe vera, nutriente que hidrata las uñas y deja sus manos suaves. Realice esta práctica en la noche porque tendrá más tiempo para mimar a sus manos.
  • En la mañana, cubra los filos de las uñas con esparadrapos (color piel). Esto hará que cuando lleve sus manos a la boca no sentirá su uña sino su ‘capa protectora’ y le recordará que está bajo tratamiento para dejar este mal hábito.

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Los médicos recomiendan que recurra a ayuda profesional si su situación ha llegado al extremo de quedarse sin uñas. El especialista determinará las situaciones que provocan el comerse las uñas, para así controlar el hábito. Suele recomendar llevar un diario donde anotar las circunstancias que provocan este acto.
La Psicología tiene técnicas de modificación de conducta para su tratamiento. Con la ayuda de la psicoterapeuta y el odontólogo diseñarán un plan de modificación de conducta y aditamentos necesarios para su corrección.
No descuide las consecuencias dentales que este mal hábito puede generar como el desgaste de los dientes o problemas de mal posición dentaria a consecuencia de comerse las uñas, o las eventuales ulceras que pueden originarse en las encías. Acuda a su Odontólogo para su tratamiento odontológico.

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Fuente: http://www.podium.es

Autor: Carlos Bonardi

ORIENTACIONES PARA LA ONICOFAGIA infantil (COMERSE LAS UÑAS)

Se calcula que aproximadamente entre el 40 y el 45 por ciento de los menores de edad se muerden las uñas; la mayoría superan esta costumbre con la edad, pero un 10 por ciento continúa mordiéndoselas de adulto. Este hábito puede estar relacionado con varias causas, por eso, para tratarlo adecuadamente, lo primero es saber qué lo provoca.

¿Por qué se muerde las uñas?

La onicofagia, como se conoce profesionalmente a esta manía, es un hábito nervioso igual que lo son chuparse el pulgar, meterse el dedo en la nariz o enroscarse el pelo. Se trata de un hábito que la persona realiza de manera inconsciente, de ahí la dificultad que los padres observan para que sus hijos dejen de morderse las uñas, incluso cuando el niño se muestra colaborador. Pero si conseguimos definir la causa, será mucho más fácil eliminar el hábito.

Para ello, es necesario observar en qué situaciones se muerde las uñas. Lo más probable será que:

  • Se trate de una manera de focalizar la ansiedad. Por eso, también es importante saber si el niño tiende a sentirse angustiado o está pasando por una etapa estresante para él –exámenes, el nacimiento de un hermano, problemas familiares–. Ayuda a tu hijo a superar esa ansiedad, bien aceptando positivamente la nueva situación, o bien fortaleciendo su autoestima cuando la angustia se deba a timidez o vergüenza. Las técnicas de relajación pueden ser beneficiosas para disminuir el estrés.
  • Es una manía asociada a una actividad concreta. Por ejemplo, mientras ve la televisión; con el tiempo termina produciéndose una asociación que hace que siempre que vea la televisión automáticamente se muerda las uñas. Lo mejor, en este caso, es que el niño sea consciente de aquellos momentos en que se muerde las uñas y aplique una conducta incompatible siempre que esté en esa situación. Por ejemplo, manipular algún pequeño objeto o entrelazar los dedos de las manos.
  • Imita a alguno de sus padres. Hay que tratar de no realizar esta conducta delante del niño, especialmente cuando es muy pequeño. No obstante, como se trata de un acto inconsciente y tu hijo te verá más de una vez, es bueno explicarle que aunque tú lo hagas, se trata de un mal hábito que también te gustaría corregir.

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ORIENTACIONES PARA LA ONICOFAGIA infantil (COMERSE LAS UÑAS)

Otras posibles actuaciones a realizar, según explican los psicólogos  infantiles Rocío Ramos-Paul y Luis Torres en su manual Niños: Instrucciones de uso, serían las siguientes:

—Explicarle al niño las ventajas de tener las uñas bien cuidadas: «No salen padrastros que luego duelen, ni se deforman los dedos, tus manos tienen una apariencia cuidada y aseada, etc.».

—Proporcionarle información de los riesgos que acarrea esta manía: «Las uñas son algo que está expuesto todo el día a la suciedad de lo que tocamos, y morderla puede producir infecciones».

—Buscar la motivación del niño porque, si él no quiere hacerlo, será difícil que lo consigamos. Está comprobado que el índice de éxito en la disminución o desaparición de esta manía depende en un alto porcentaje de que el niño quiera abandonarla. Esta teoría se repite en la obra de Spock, donde se dice que los niños en edad escolar suelen querer dejar el hábito cuando perciben la desaprobación de sus iguales, y que se puede reforzar esta motivación positiva haciendo sugerencias, pero «es mejor que deje a su hijo al mando de la “campaña” contra las uñas mordidas».

—Pedirle que se deje crecer la uña. Una vez conseguido y después de premiar su esfuerzo, intentarlo con dos y así sucesivamente hasta llegar a las diez.

—Identificar con él los momentos en que tiende a morderse las uñas y proporcionarle un método para mantenerlas a salvo, por ejemplo, poner tiritas en las uñas, untarlas con alguna sustancia… etc. Aunque según matiza la guía Tu hijo, «la aplicación de líquidos como el acíbar en las uñas puede funcionar, pero solo si es el niño quien lo pide para acordarse de que no tiene que mordérselas. Si se le pone en contra de su voluntad, el niño pensará que está siendo castigado, lo cual solo será otro motivo de tensión para él y, en tal caso, es posible que el hábito se prolongue».

—En ningún caso utilizar el acoso o castigo, insiste Spock. «Esto no suele disuadir de comerse las uñas a quienes lo hacen más de medio minuto, puesto que rara vez son conscientes de que lo están haciendo. A la larga —prosigue este autor—, tal vez incrementen la tensión y los animen a creer que el que ellos se muerdan las uñas es un problema de sus padres, no suyo».

Fuente: Orientación Andújar.

Cómo actuar frente niños que pegan y muerden.

Muchos niños responden a la frustración a través de puñetazos, mordeduras, arañazos y otras formas de agresividad. Este comportamiento se considera normal en la primera infancia pero los padres deben evitar que esta conducta sea habitual.

Muchos padres se preguntan alarmados si es normal que sus hijos pequeños peguen o muerdan a otros niños o incluso a sus padres u otros adultos. Para responder a esta pregunta hay que tener en cuenta algunos factores como la edad del niño y el contexto en el que ocurre ese comportamiento.

Es completamente normal que aparezca alguna forma de agresividad entre los 2 y los 4 años ya que en esta edad el niño tiene muy poca tolerancia a la frustración y se enfada cuando las cosas no ocurren como desearía. Como en esta edad los niños no dominan aún el lenguaje, manifiestan su frustración pasando a la acción, ya sea llorando, gritando, con rabietas, pegando, mordiendo, etc.

Los especialistas sostienen que no es raro este tipo de agresividad en los niños pequeños ya que es en esta etapa cuando empiezan a interactuar socialmente y de forma lógica surgen los primeros conflictos. Situaciones en las que dos niños quieren el mismo juguete, o el lápiz no pinta o se le derrumbó el castillo de arena son situaciones en las que el niño puede frustrarse y responder con agresividad.

Responder con una conducta agresiva de este tipo ante una frustración es un comportamiento habitual en los niños de esta edad, por ello los padres no deben alarmarse si sus hijos pegan o muerden en alguna ocasión a algún compañero de clase o a algún adulto.

No obstante, si esta actitud se repite con frecuencia, es preciso intervenir para reducir y evitar la agresividad y violencia. Cabe destacar que la prevención de conductas agresivas es muy importante y la mejor edad para impedirlo es en la edad preescolar, de hecho representa la mejor oportunidad para impedir el desarrollo de casos de agresión física crónica, según señalan los expertos.

Factores de influencia para una mayor agresividad

Si bien cada niño es un mundo, existen algunas situaciones que pueden predisponer a que el niño desarrolle un patrón de conducta más agresivo:
  • Variables personales: niños con poco autocontrol, que muestran poco respeto a los demás y son emocionalmente inestables tienden a mostrar mayor agresividad entre sus iguales y adultos.
  • Variables familiares: niños expuestos a situaciones complejos en el ámbito doméstico como el divorcio o separación de sus padres, u hogares con un ambiente negativo o el uso de métodos educativos no adecuados predisponen a que el niño sea más agresivo.
  • Variables ambientales: los medios de comunicación y el entorno en el que se desarrolla y crece el niño también influencian en su comportamiento y modo de afrontar las situaciones frustrantes.

Consejos sobre cómo actuar

No hay que alarmarse, pues como ya se ha comentado éste es un comportamiento que forma parte del proceso normal de crecimiento y socialización del niño. No obstante, es importante recordar la destacada influencia que tienen los padres en el desarrollo de una posible conducta o agresiva de su hijo. Por ello es muy importante predicar con el ejemplo y prestar especial atención a no reaccionar con agresividad ante situaciones frustrantes.

A continuación se listan una serie de consejos para evitar la conducta agresiva en los niños:
  • No ser indiferente a sus ataques.
  • Ayudar al niño a exponer lo que le pasa con palabras.
  • Normalizar el cómo se siente.
  • Enseñarle que se puede reaccionar diferente cuando algo sale mal.
  • No enfadarse o gritar.
  • No responder a sus exigencias.
  • Enseñarle a ser paciente.
La mayoría de niños, después de los 4 años, desarrollan el lenguaje y ganan habilidades en comunicación, de manera que van sustituyendo la conducta agresiva por una conducta más reflexiva y comunicativa.
Si la agresividad del niño no coincide con las edades esperables para éste comportamiento ni con los contextos esperables (situaciones de cambio como la muerte de un ser querido, mudanza, etc.) es conveniente consultar a un profesional que nos pueda aclarar la situación y orientar para resolverla.

Estilos de aprendizaje: como seleccionamos y representamos la información.

El término ‘estilo de aprendizaje’ se refiere al hecho de que cuando queremos aprender algo cada uno de nosotros utiliza su propio método o conjunto de estrategias. Aunque las estrategias concretas que utilizamos varían según lo que queramos aprender, cada uno de nosotros tiende a desarrollar unas preferencias globales. Esas preferencias o tendencias a utilizar más unas determinadas maneras de aprender que otras constituyen nuestro estilo de aprendizaje.Que no todos aprendemos igual, ni a la misma velocidad no es ninguna novedad. En cualquier grupo en el que más de dos personas empiecen a estudiar una materia todos juntos y partiendo del mismo nivel, nos encontraremos al cabo de muy poco tiempo con grandes diferencias en los conocimientos de cada miembro del grupo y eso a pesar del hecho de que aparentemente todos han recibido las mismas explicaciones y hecho las mismas actividades y ejercicios. Cada miembro del grupo aprenderá de manera distinta, tendrá dudas distintas y avanzará más en unas áreas que en otras.Esas diferencias en el aprendizaje son el resultado de muchos factores, como por ejemplo la motivación, el bagaje cultural previo y la edad. Pero esos factores no explican porque con frecuencia nos encontramos con alumnos con la misma motivación y de la misma edad y bagaje cultural que, sin embargo, aprenden de distinta manera, de tal forma que, mientras a uno se le da muy bien redactar, al otro le resultan mucho más fácil los ejercicios de gramática. Esas diferencias si podrían deberse, sin embargo, a su distinta manera de aprender.estilos-de-aprendizaje

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OTRO DOCUMENTO INTERESANTE

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Tanto desde el punto de vista del alumno como del punto de vista del profesor el concepto de los estilos de aprendizaje resulta especialmente atrayente porque nos ofrece grandes posibilidades de actuación para conseguir un aprendizaje más efectivo.El concepto de los estilos de aprendizaje está directamente relacionado con la concepción del aprendizaje como un proceso activo. Si consideramos que el aprendizaje equivale a recibir información de manera pasiva lo que el alumno haga o piense no es muy importante, pero si entendemos el aprendizaje como la elaboración por parte del receptor de la información recibida parece bastante evidente que cada uno de nosotros elaborará y relacionará los datos recibidos en función de sus propias características.Los distintos modelos y teorías existentes sobre estilos de aprendizaje lo que nos ofrecen es un marco conceptual que nos ayude a entender los comportamientos que observamos a diario en el aula, como se relacionan esos comportamientos con la forma en que están aprendiendo nuestros alumnos y el tipo de actuaciones que pueden resultar más eficaces en un momento dado.Pero la realidad siempre es mucho más compleja que cualquier teoría. La forma en que elaboremos la información y la aprendamos variará en función del contexto, es decir, de lo que estemos tratando de aprender, de tal forma que nuestra manera de aprender puede variar significativamente de una materia a otra. Por lo tanto es importante no utilizar los estilos de aprendizaje como una herramienta para clasificar a los alumnos en categorías cerradas. Nuestra manera de aprender evoluciona y cambia constantemente, como nosotros mismos.

 

Signos para detectar la dislexia en los diferentes niveles educativos.

Aunque el perfil de los disléxicos es muy variado, existen una serie de manifestaciones específicas que nos pueden llevar a sospechar de la existencia de dicho trastorno, a pesar de que no aparezcan en todos los niños/as disléxicos por igual.

La importancia del conocimiento de dichos signos o manifestaciones, tanto por parte de los profesionales relacionados con la infancia, como de los progenitores de niños con antecedentes familiares de dislexia, es fundamental para poder actuar de manera preventiva, evitando así que el problema adquiera una significancia mayor.

SIGNOS PARA DETECTAR LA DISLEXIA EN NIÑOS EN EDUCACIÓN INFANTIL, 3 A 5 AÑOS.

Lenguaje oral

  • Adquisición tardía del lenguaje.
  • Nivel de comprensión oral por debajo de la media para su edad.
  • Falta de fluidez en la expresión oral y vocabulario empobrecido.
  • Errores de confusión entre palabras fonéticamente similares.
  • Concurrencia de dislalias y problemas de articulación.
  • Inversiones y omisiones de fonemas, principalmente en sílabas trabadas e inversas.
  • Lenguaje espontáneo menos claro que el lenguaje dirigido o de repetición.

Capacidades cognitivas y conductuales

  • Dispersión, problemas atencionales y falta de concentración.
  • Dificultades de ritmo, coordinación, equilibrio y orientación.
  • Alteraciones de la lateralidad.
  • Incongruencia entre unos días y otros al realizar tareas escolares, (tienen unos días “buenos” y otros “malos”).
  • Poca capacidad de memoria a corto plazo pero buena memoria a largo plazo.
  • Mayor habilidad en capacidades manuales que lingüísticas.
  • Suelen ser niños muy curiosos y creativos.

Dificultades de aprendizaje:

  • Dificultad para aprender a escribir su nombre y para reconocerlo.
  • Dificultad en la adquisición de conceptos básicos sensorioperceptivos como los colores, los tamaños o las formas.
  • Dificultades para asimilar conceptos relacionados con la orientación espacial y temporal.
  • Dificultades en segmentación silábica y en la asociación entre grafema/fonema.
  • Dificultades en el reconocimiento del esquema corporal, (propiocepción).
  • Dificultades para aprender secuencias; abecedario, números, meses…
  • Dificultad para memorizar canciones y rimas infantiles.
  • Dificultades en el aprendizaje de las operaciones matemáticas y en el manejo del reloj.

Motricidad y grafía:

  • Torpeza motriz, especialmente grafo-manual.
  • Movimientos gráficos invertidos, es decir, hacen los giros hacia la derecha.
  • Agarrotamiento de la mano cuando escriben.
  • Tienden a coger mal el lápiz y presionan demasiado sobre el papel.
  • Si han conseguido aprender los números y las letras hacia el último año de la Etapa infantil, cosa poco común, presentarán numerosos errores, especialmente escritura en espejo de letras y números, inversiones, confusiones entre grafemas, falta de alineación de la escritura y tamaño irregular de las letras.
  • Dificultades para vestirse, abrocharse los botones y los cordones.

SIGNOS PARA DETECTAR LA DISLEXIA EN NIÑOS EN PRIMER  Y SEGUNDO CICLO DE EDUCACIÓN PRIMARIA, 6 A 9 AÑOS

Lenguaje oral

  • Las dislalias y otros errores del lenguaje oral se han superado o están en fase de superación, especialmente si se han intervenido a tiempo.
  • La expresión oral y el vocabulario siguen siendo pobres.

Capacidades cognitivas y conductuales

  • Dificultades de orientación espacial, principalmente entre izquierda y derecha.
  • Aparentan ser niños despistados y presentan falta de concentración y atención, principalmente cuando realizan tareas relacionadas con la lectoescritura.
  • Comienzan los problemas de conducta a causa de la frustración, la desmotivación y el desinterés.
  • El rendimiento en las áreas lingüísticas es significativamente más bajo que en otras áreas.
  • Al realizar operaciones les cuesta alinear las cifras, por lo que numerosos errores en el resultado se deben a que operan con el número que no corresponde, así como, en ocasiones comienzan a realizar las operaciones por la izquierda.
  • Malestar ante la lectura en voz alta.
  • Dificultades de organización y planificación tanto en casa como en el colegio.

Dificultades de aprendizaje:

  • Especial dificultad en la adquisición de la lectura y la escritura.
  • Dificultades de aprendizaje de secuencias, (meses, abecedario, estaciones…)
  • Dificultades para aprender las tablas de multiplicar.
  • Dificultad para leer números, produciendo inversiones de cifras con frecuencia.
  • Confusiones de números que suenan de manera similar.
  • Dificultad para realizar seriaciones en sentido inverso o descendente.
  • Dificultades en el aprendizaje de lenguas extranjeras.

Motricidad y grafía:

  • Suelen tener una postura inadecuada al igual que la posición del papel.
  • En la escritura suelen presionar demasiado el trazo sobre el papel.
  • Grafía irregular y falta de alineación de la escritura.
  • Dificultad para mantener el trazo continuo, por lo que algunas letras están hechas de trazos sueltos.
  • Lentitud y agarrotamiento al escribir.

Lectura:

  • Mayor nivel de comprensión oral que de comprensión lectora.
  • Mayor dificultad para la lectura de pseudopalabras, suelen cometer lexicalizaciones.
  • Más dificultades en la lectura de palabras largas e infrecuentes.
  • Omiten muchas palabras función y nexos.
  • Confusión de letras con similitud morfológica o fonética.
  • Omisiones, adicciones y sustituciones de fonemas y de sílabas, principalmente, mixtas y trabadas.
  • Confusiones entre sílabas directas e inversas y entre mixtas y trabadas.
  • Sustitución de unas palabras por otras que comparten la primera o primeras sílabas.
  • Falta de ritmo, rectificaciones, repeticiones, silabeo…
  • Vacilan principalmente en palabras largas e infrecuentes, en construcciones silábicas compuestas y en sílabas con diptongos, triptongos e hiatos.
  • Lectura mecánica, monótona y sin comprensión.
  • Velocidad lectora muy por debajo de la media para su edad.
  • Descoordinación entre respiración y lectura, (no respetan los signos de puntuación y hacen pausas inadecuada)
  • Dificultades con la acentuación de las palabras, ya que las leen cambiando la posición de la sílaba tónica, (público, publicó).
  • Dificultades para seguir la lectura visualmente, se pierden, se saltan algún renglón, vuelven a leer la misma línea, etc.

Escritura:

  • Persiste la escritura en espejo de números y letras.
  • Cambios de orden de las sílabas dentro de una palabra y reiteraciones.
  • Errores de segmentación, principalmente juntan palabras función a palabras de contenido y fragmentan palabras largas y compuestas. (Elniño tenía una es pada).
  • Confusiones entre sílabas directas e inversas y entre mixtas y trabadas.
  • Mezclan letras mayúsculas con minúsculas sin seguir ninguna regla ortográfica.
  • Omiten las palabras función y los nexos sobre todo en redacción.
  • Dificultades para establecer las pausas en una narración.
  • Omisión de acentos y de signos de puntuación.
  • Dificultades en la estructuración sintáctica y en la coordinación gramatical.
  • Carencia de vocabulario.

SIGNOS PARA DETECTAR LA DISLEXIA EN NIÑOS EN TERCER CICLO DE EDUCACIÓN PRIMARIA, 9 A 12 AÑOS

Lenguaje oral

  • Dificultad para exponer conocimientos de una forma autónoma, para expresarse en términos precisos y usar adecuadamente los tiempos verbales.

Capacidades cognitivas y conductuales

  • Suelen ser desorganizados, se dejan los libros cuando no debían y los llevan todos cuando no les hacen falta, les cuesta llevar una agenda, olvidan la fecha de los exámenes y no suelen saber cuando les tocan las diversas actividades.
  • Les cuesta seguir varias instrucciones orales complejas y consecutivas.
  • Su capacidad de concentración es muy breve en las tareas de lectoescritura.
  • En casa suelen saberse los temas pero en los exámenes no son capaz de plasmar sus conocimientos por bloqueos.
  • Muestran desinterés hacia el aprendizaje y rechazo hacia el colegio.
  • Pueden presentar cuadros de estrés, dolores de cabeza y de ojos, insomnio, baja autoestima, inseguridad, altos niveles de frustración, cambios de conducta inesperados, tensión, nerviosismo y falta de autoconfianza.
  • Suelen parecer impulsivos e inmaduros.
  • Se suelen negar a leer en voz alta cuando no están tranquilos, ante la clase o ante personas con las que no tienen confianza.

Dificultades de aprendizaje:

  • Tienen gran dificultad para el aprendizaje de lenguas extranjeras.
  • Graves dificultades para el aprendizaje a través del lenguaje escrito.

Lectura:

  • Tienen numerosas dificultades en la comprensión de textos.
  • La lectura sigue siendo lenta y mecánica.
  • Aún se producen errores de la etapa anterior.
  • Muestran una prosodia inadecuada.

Escritura:

  • Menos problemas de ortografía natural pero mayores dificultades con la ortografía arbitraria.
  • Alteraciones en el orden de las letras, sustituciones e inversiones, especialmente en sílabas trabadas, mixtas e inversas, y omisiones, principalmente al final de palabra.
  • Tienen dificultades para copiar de la pizarra, ya que necesitan demasiado tiempo y, por tanto, o no lo copian todo o copian un texto plagado de errores que no es comprensible.

SIGNOS PARA DETECTAR LA DISLEXIA EN NIÑOS EN ESO Y BACHILLERATO A PARTIR DE LOS 12 AÑOS

Lenguaje oral

  •  Dificultad para exponer conocimientos de una forma autónoma, para expresarse en términos precisos y usar adecuadamente los tiempos verbales.

Capacidades cognitivas y conductuales

  • Los problemas conductuales aumentan, especialmente la baja autoestima y el desinterés o pasotismo, además, pueden aparecer conductas disruptivas, depresión o problemas de introversión o inhibición progresiva.
  • Les sigue costando seguir una secuencia de instrucciones.
  • Muestran gran aversión y apatía ante todas las tareas que implican la lectura y la escritura.
  • Debido al sobreesfuerzo que realizan en la escritura, a nivel gráfico, comprensivo, ortográfico y de organización, suelen tener fobia hacia la escritura y se cansan con frecuencia.

Dificultades de aprendizaje:

  • Dificultad para el aprendizaje de lenguas extranjeras.
  • Dificultades en el aprendizaje de seriaciones y, por consiguiente, dificultad para buscar en el diccionario.
  • Además de dificultades en la lectura, escritura y  cálculo pueden tener dificultades de orientación espacio-temporal que repercute en otras materias como en geografía, historia y geometría.
  • Dificultad para el aprendizaje a través del leguaje escrito.

Lectura:

  • La lectura es lenta, mecánica, vacilante y laboriosa y tienen graves problemas de comprensión lectora. Debe poner gran esfuerzo en la decodificación por lo que no es capaz de emplear recursos cognitivos en abstraer el significado de lo que lee.
  • Hay disléxicos a los que les resulta más eficaz la lectura silenciosa a la hora de comprender el texto.

Escritura:

  • Escritura descuidada, desordenada y, en ocasiones, incomprensible.
  • Errores ortográficos, inconsistencias gramaticales, alteraciones de la estructura sintáctica y, a veces, persisten otros errores de la etapa anterior como las omisiones, sustituciones, inversiones…
  • Dificultades para planificar y redactar textos y cualquier tipo de composición escrita.
  • Disortografía, principalmente en redacciones espontáneas. El problema de la ortografía persiste normalmente aunque el disléxico haya mejorado su nivel lectoescritor mediante instrucción adecuada.

FUENTE: http://www.ladislexia.net/

Visto en: Orientación Andújar

¿Qué podemos hacer para evitar la agresividad en nuestros hijos?

Los tres primeros años de vida son cruciales. Los límites, durante esta etapa son de vital importancia. Es durante este período que los pequeños aprenden ciertas pautas de conducta y comienza el momento de interiorizar ciertos comportamientos y maneras de funcionar. Es muy importante estar atentos a los síntomas tempranos y no dejar de ejercer la autoridad. Podemos decir que los pequeños empiezan a:

  • Tener conciencia de las cosas, de las consecuencias de sus actos y tener sentimiento de culpa.
  • Conocer y saber qué es la empatía (ayudar a los demás y ponerse en su lugar).
  • Tolerancia a la frustración (entender el NO, y comprender que a veces, las cosas no son como ellos quieren).

Nos podemos encontrar con límites familiares (los que nos inculca nuestra familia y nuestros padres) y sociales (los que la sociedad y los demás nos marcan). Podríamos decir también que, antes de juzgar y de actuar según de qué manera, sería importante ver, detectar y actuar en función de si las conductas agresivas de los niños vienen por una carencia educativa, o bien por rasgos de personalidad psicopática (a menudo por una fuerte inestabilidad emocional, falta de conciencia, falta de empatía y ausencia de culpa).

También son de vital importancia los factores como la edad y el contexto donde pasan los eventos. No hay que olvidar que el comportamiento agresivo en los niños forma parte del desarrollo normal; todavía están desarrollando el lenguaje, a veces quieren ser “independientes” y les cuesta controlar los impulsos. Por lo tanto, durante esta edad puede llegar a ser bastante normal que se manifieste algún tipo de agresividad.

También, hacia los 11-12 años (en la pre-adolescencia) es probable que vuelva a reaparecer con fuerza esta agresividad. Nos ayudará tener presente y entender este comportamiento como una parte necesaria del crecimiento, y una parte fundamental del proceso de socialización. No obstante, es importante actuar y no dejar pasar ciertos comportamientos inadecuados. A menudo encontramos niños que han adquirido un “poder” especial, que les otorga la potestad de “pegar” a todo aquel que se le pone por delante.

La educación emocional y la disciplina positiva nos pueden dar herramientas para actuar con firmeza y autoridad, a la vez que con afecto y empatía.

¿Qué podemos hacer para evitar la agresividad en nuestro hijo?

  • Es importante actuar rápidamente. Cuando haga una conducta inadecuada, como pegar, estirar el pelo, morder, etc. le tenemos que hacer saber que aquello no es correcto; que ha “herido” a otra persona, y que tenemos que procurar que no se vuelva a repetir.
  • Hay que enseñarle las consecuencias de sus actos (“si pegas, te portas mal y haces daño, no tendrás ciertos privilegios.”).
  • Procuraremos e intentaremos no ponernos nerviosos (mantener la calma) y no gritar, pero que vea que esa actuación no nos ha gustado y no estamos de acuerdo con lo que ha hecho.
  • Es muy importante ser constantes y no caer en el abandono. Ayuda mucho actuar y responder de la misma manera; y en situaciones en público no debemos dejar que nos gane la vergüenza. Al fin y al cabo, si estamos trabajando ciertos aspectos, debemos ser coherentes y ellos tienen que ver que aquello está mal hecho esté donde esté; porque si ve debilidades, se aprovechará.
  • Vale la pena enseñar alternativas. Se le puede decir que entendemos que se haya enfadado, pero que no lo tiene que demostrar de esta manera.
  • Hay que enseñarle a pedir disculpas y perdón. Es importante que entienda que si ha hecho daño o ha herido a alguien, tiene que pedir disculpas, y que no se debe lastimar a las personas. De la misma manera; si tiene un buen comportamiento, está bien, elogiarlo y alabarlo.
  • Hay que prestar atención a los programas de televisión, videojuegos y otras pantallas. En nuestras manos está elegir el contenido de aquello que miran. A menudo, son dibujos violentos, con amenazas, puñetazos, empujones, etc. Una buena opción puede ser mirar con ellos la televisión de forma educativa, y no dejarlos “aparcados” allí; si no, corremos el riesgo de que se creen su “submundo” y se aíslen del resto.

Otro de los aspectos que resulta de mucha importancia y que hay que empezar a trabajar desde pequeños, es el autocontrol hacia ellos mismos y los demás. Su impulsividad a veces les lleva a realizar actos poco correctos o muy espontáneos. Somos los adultos los que tenemos que encontrar el equilibrio para tolerar o no según qué comportamientos según nuestro criterio. No habrá que olvidar tampoco que debemos dar ejemplo con nuestros actos; somos el espejo donde ellos se miran y somos responsables de nuestros propios actos.

Del mismo modo, cuando antes se empieza a trabajar la autonomía y la responsabilidad, mucho mejor funcionan las cosas después. Es muy importante el vínculo y el respeto que se establece durante los primeros años. Cuando hablamos de responsabilidad, nos referimos a responsabilidad consigo mismo, los demás y los diferentes contextos familiar, escolar y social.

Artículo escrito por:

Laia Delriu. Psicóloga infantil; directora de Dintell, Centre Infantil, Children’s Center, Centre Pour Enfants.

Completo taller de problemas de matemáticas para Primaria.

La resolución de problemas debe trabajarse de forma activa, como fruto de variadas reflexiones sobre los contenidos conceptuales y procedimentales que se poseen, para retomar en cada momento aquello que puede ser útil. Los problemas matemáticos son las actividades más complejas que se les proponen a los/as alumnos/as en este área, debemos enseñar a resolverlos.

Es necesario que les demos un tratamiento adecuado, analizando estrategias y técnicas de resolución, “verbalizando” el pensamiento y contrastándolo con el de otras personas. Debemos enseñarles procesos de resolución a través de buenos modelos, con ejemplos adecuados, dedicar un espacio en el horario escolar y conseguir un clima propicio en el aula que favorezca la adquisición de las correspondientes destrezas y hábitos. Es cierto que cada problema tiene unas peculiaridades concretas, sin embargo hay un proceso común a la mayor parte de ellos que es el método de resolución y en la enseñanza del mismo es precisamente donde debemos insistir.

La escuela es el lugar donde los/as alumnos/as deben aprender a resolver problemas y, si no dedicamos a ello el tiempo que la actividad requiere, difícilmente se logrará en años posteriores. Como Polya dijo: “la resolución de problemas es un arte práctico, como nadar o tocar el piano. De la misma forma que es necesario introducirse en el agua para aprender a nadar, para aprender a resolver problemas, los alumnos han de invertir mucho tiempo enfrentándose a ellos”. Poco a poco irán interiorizando estrategias y sugerencias de aplicación, en la medida en que las utilizan para resolver diferentes situaciones.

CONTENIDOS DEL TALLER DE PROBLEMAS

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MATERIALES COMPLEMENTARIOS

Entrenamiento en autoinstrucciones de problemas primaria 1Entrenamiento en autoinstrucciones de problemas primariaEntrenamiento en autoinstrucciones de problemas primariaEntrenamiento en autoinstrucciones de problemas primariaEntrenamiento en autoinstrucciones de problemas primariaEntrenamiento en autoinstrucciones de problemas primariaEntrenamiento en autoinstrucciones de problemas primariaEntrenamiento en autoinstrucciones de problemas primariaEntrenamiento en autoinstrucciones de problemas primaria

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Entrenamiento en autoinstrucciones para la resolucion de problemas

Entrenamiento en autoinstrucciones para resolver problemas en catalan

Entrenamiento en autoinstrucciones para resolver problemas en galego

Entrenamiento en autoinstrucciones para resolver problemas en valenciano

Entrenamiento en autoinstrucciones para resolver problemas EUSKERA corregido