Becas y ayudas al estudio para el curso 2017-2018

Ya ha salido la convocatoria para la solicitud de las becas para el próximo curso.

Como era de esperar, las personas con Dificultados Específicas de Aprendizaje, estamos nuevamente fuera del sistema de becas.

En el Artículo 7 de dicha convocatoria, podemos leer: “Se convocarán ayudas al estudio y subsidios para el alumnado con necesidad específica de apoyo educativo derivada de discapacidad o trastorno grave de conducta o asociada a alta capacidad intelectual que curse estudios en los niveles de…“.

Si al mismo tiempo la Ley dice en  el capítulo 1, “Alumnado con necesidad específica de apoyo educativo“,  en el artículo 71. Principios, que: “Corresponde a las Administraciones educativas asegurar los recursos necesarios para que los alumnos y alumnas que requieran unaatención educativa diferente a la ordinaria, por presentar necesidades educativas especiales, por dificultades específicas de aprendizaje, TDAH, por sus altas capacidades intelectuales, por haberse incorporado tarde al sistema educativo, o por condiciones personales o de historia escolar, puedan alcanzar el máximo desarrollo posible de sus capacidades personales y, en todo caso, los objetivos establecidos con carácter general para todo el alumnado“.

¿Por qué se nos excluye siendo que las familias con niños y niñas con dislexia, tenemos que gastar lo que no tenemos en reeducación, para poder resolver los problemas que no resuelve el ámbito educativo ordinario? Nuestros niños y niñas necesitan de una atención educativa diferente a la ordinaria muy especializada.

 

Onicofagia: Sabes lo que es y sus consecuencias un TOP (Trastorno Obsesivo Compulsivo)

La Asociación Americana de Psiquiatría está considerando tratar la onicofagia como un TOP (Trastorno Obsesivo Compulsivo). La alerta: El morderse las uñas puede afectar la habilidad de sujetar objetos con las manos y el sentido táctil por el dolor que se siente por la pérdida de la uña.Unos ‘tips’ que le serán útiles:

  • Antes de realizar un tratamiento casero o acudir a un especialista, evite en lo posible el café, té, cola o bebidas alcohólicas, ya que suelen generar más ansiedad y nerviosismo.
  • Hay que evitar el automatismo de comerse las uñas. Lo más importante es tomar conciencia o ver ante que situaciones concretas la persona no puede evitar comerse las uñas. Una vez localizada la situación (nervios, estrés, agobio, etc.) hemos de conseguir que la persona cambie esa asociación mental (nervios = a comerse las uñas) e intentar, momentáneamente, introducir otra asociación (mordisquear una fruta, una ramita de alguna planta medicinal, respirar profundamente, repiquetear con los dedos sobre la mesa, etc.)
  • Lleve una dieta variada (fruta, verdura, cereales, lácteos, carnes). Los alimentos remineralizantes (algas, levadura de cerveza, ortiga, polen, jalea real, etc.) también ayudan, ya que es posible que su problema se deba a un bajo nivel de minerales y al comerse las uñas lo que estaría buscando de forma inconsciente es un aporte de ellos.

Onicofagia

  • Lávese bien las manos. Luego, sumérjalas en una tina mediana llena de agua con cuatro cucharadas de aceite de oliva, por 15 minutos. Esta mezcla ayudará a nutrir sus uñas para que crezcan sanas y no se rompan.
  • Después, córteselas y quítese los padrastros. Póngase una crema que contenga aloe vera, nutriente que hidrata las uñas y deja sus manos suaves. Realice esta práctica en la noche porque tendrá más tiempo para mimar a sus manos.
  • En la mañana, cubra los filos de las uñas con esparadrapos (color piel). Esto hará que cuando lleve sus manos a la boca no sentirá su uña sino su ‘capa protectora’ y le recordará que está bajo tratamiento para dejar este mal hábito.

bruxismo-onicofagia

Los médicos recomiendan que recurra a ayuda profesional si su situación ha llegado al extremo de quedarse sin uñas. El especialista determinará las situaciones que provocan el comerse las uñas, para así controlar el hábito. Suele recomendar llevar un diario donde anotar las circunstancias que provocan este acto.
La Psicología tiene técnicas de modificación de conducta para su tratamiento. Con la ayuda de la psicoterapeuta y el odontólogo diseñarán un plan de modificación de conducta y aditamentos necesarios para su corrección.
No descuide las consecuencias dentales que este mal hábito puede generar como el desgaste de los dientes o problemas de mal posición dentaria a consecuencia de comerse las uñas, o las eventuales ulceras que pueden originarse en las encías. Acuda a su Odontólogo para su tratamiento odontológico.

Onicofagia (2)

Fuente: http://www.podium.es

Autor: Carlos Bonardi

10 Sencillos consejos para estudiar con eficacia.

1. Establece una meta, busca y conoce tu propósito de estudio.

¿A cuánta gente conoces que aún dedicando un montón de horas al estudio no consiguen lograr sus objetivos? Aunque te parezca mentira, es muy posible que muchas de esas personas no hayan establecido un objetivo real a esta acción, y por lo tanto, no están realmente motivados ante todo este trabajo que están haciendo.

La relación entre motivación y productividad es directamente proporcional. A mayor motivación, mayor productividad y por lo tanto mejores resultados.

Conocer tu propia meta, saber el camino que tienes que recorrer para alcanzarla, identificar las dificultades que pueden aparecer y saber cómo actuar cuando estas se hagan presentes, son factores determinantes para lograr que cumplas tus objetivos.

2. Establece un límite de tiempo para el estudio.

Vale, esto no significa que tengas que ponerte un límite estricto y que todos los días, cuando el reloj marque la hora de finalización, tengas que tirar el bolígrafo para dedicarte a otras cosas.

En realidad, establecer un límite de estudio se relaciona más con ser constante en tu hábito de estudio y en saber aprovechar ese tiempo de estudio. Mirar todo el tiempo el reloj deseando que llegue el momento de levantarte de la mesa no parece una buena técnica, al igual que tampoco lo es pasar todos los días cinco horas frente a tus apuntes aún cuando no tengas gran cosa que hacer.

Asegúrate de aprovechar tu tiempo de estudio al 100% y determina con la mayor exactitud posible, de acuerdo a tus posibilidades y a tus características únicas, el tiempo que necesitas para estudiar cada una de las materias que has trabajado en clase.

Para conseguirlo, elimina de tu campo de visión, siempre que puedas, todos aquellos elementos que puedan distraerte. El móvil, la tablet (si no son para el estudio), los cómics… ¡Todo lo que te distraiga, fuera de la mesa de estudio!

3. Selecciona las mejores fuentes.

¡La cantidad de información que hay en la red!, ¡y no pone lo mismo en todas partes! Si quieres optimizar tu tiempo de estudio, aprende a seleccionar las mejores fuentes para informarte y para utilizarlas en tus trabajos.

Recuerda también que la mejor fuente es aquella que mejor se adapta a tu nivel de conocimientos. Sin duda, hay fuentes con un gran nivel de exactitud y que son referentes a nivel mundial, pero antes de plantearte utilizarlas piensa: ¿presentan los contenidos con un lenguaje, y en un nivel, que es el adecuado para ti? Si no es así, descártalas (de momento) y utiliza otras que te ayuden a profundizar en los contenidos para, en un futuro, poder emplear aquellas que son más complejas.

4. ¿Te han dicho que memorizar no es bueno? Es posible que a lo mejor no sea tan malo…

El estudio no es solo memorizar, ni tampoco es solo comprender, sino que es, dependiendo de la materia y del contenido, una mezcla de ambas cosas.

No descartes memorizar ya que esos contenidos, en un futuro, pueden ser la base que necesites para comprender otros contenidos y para establecer puentes entre ellos.

5. Apóyate en las enseñanzas de tus profesores, y busca tu auto-aprendizaje.

Los profesores son esenciales en cualquier proceso de aprendizaje. Quien niegue esto, sin duda alguna, no sabe gran cosa de educación. Sin embargo, debes saber que los mejores profesores son aquellos que saben ser el centro de la clase cuando es necesario y que saben cuándo tienen que quedarse a un lado para ayudar a sus alumnos utilizando otras metodologías.

No tengas miedo a investigar, a preguntar, a profundizar en aquellos contenidos que más te gusten, y sobre todo piensa en cuáles son tus propios intereses (¿recuerdas el punto 1 de este artículo?).

Los mejores estudiantes son los que no tienen miedo a aprender por ellos mismos.

6. Utiliza reglas reglas mnemotécnicas para optimizar el proceso de aprendizaje.

El estudio puede ser mucho más sencillo cuando utilizas algunas reglas que te ayudan a recordar y a conectar mejor los contenidos que estás aprendiendo.

No todas las reglas funcionan igual para todos los estudiantes, ni todas son igual de válidas para todas las materias. Encuentra las que mejor se adaptan a tu estilo de estudio y aprendizaje y entrénalas con constancias hasta saber utilizarlas con maestría.

Estas reglas, lo creas o no, te acompañarán toda tu vida y te serán siempre de gran ayuda.

7. Practica, practica y practica.

El mejor aprendizaje es el que se aprende haciendo. ¿Estás estudiando matemáticas? intenta dibujar las gráficas que representan a las ecuaciones con las que estás trabajando. ¿Estás estudiando Lengua? lee todo lo que caiga en tus manos y busca en esas lecturas aquellos contenidos y conceptos que estás estudiando. ¿Estudias Filosofía, Física, Música…? todos los contenidos tienen su aplicación práctica. Búscala y practícala para comprender más y mejor de qué manera la teoría se conecta con la práctica, y jamás olvidarás lo que estás estudiando.

8. Planifica. Si no lo haces, el estrés y la ansiedad serán tus peores enemigos.

Que sí, que los exámenes son a principios de diciembre y todavía queda mucho tiempo… ¡ERROR! Si quieres pasar con nota esos exámenes, deberías estar estudiando ya, y deberías haber elaborado un plan personal de estudio de aquí hasta el final del trimestre, y si es hasta el final de curso, ¡mejor que mejor!

Si no planificas, créeme, el estrés y al ansiedad del estudio del último momento va a hacer mella en tu rendimiento. ¡Es tan fácil evitar este problema!

9. Aprende a pensar.

¿Cuántas horas pasas al día sin que tu cerebro sea realmente productivo? A lo largo del día hay que hacer muchas cosas diferentes y no todas ellas exigen estar en pleno proceso de concentración, e incluso es bueno pasar algunos momentos de ocio en un proceso total de desconexión para refrescar y descansar el cerebro.

Sin embargo, un exceso de estos momentos no es positivo y hace que te sea más difícil volver a conectarte para empezar a producir de nuevo.

Aprende a pensar, a buscar en cada actividad la reflexión, a buscar la conexión de tus conocimientos con la vida real, y descubrirás lo fácil que será estudiar después de esos momentos de descanso.

10. El estudio es un hábito diario, no una actividad para realizar al final de cada trimestre.

Ya te lo dije en los puntos anteriores, pero no está mal recordártelo porque en esto es en lo que falláis la mayoría de los estudiantes. Hacer los deberes todos los días no es estudiar, y en tu planificación diaria tiene que caber tanto el tiempo que necesitas para hacer esas tareas que te mandan para casa, como para repasar y poner en limpio tus apuntes, para buscar otras fuentes de información con las que profundizar, de utilizar reglas mnemotécnicas para crear un sistema de aprendizaje que es único y válido para ti, de memorizar si en necesario, de reflexionar sobre lo aprendido…

¿Cómo dices?, ¿que no es sencillo? Pues permíteme que te diga que es mucho más fácil de lo que crees, y para conseguirlo está en tu mano (y solo en la tuya, no busques excusas donde no las hay) en dar el primer paso para lograr la excelencia en tus estudios.

Si te lo propones, ¡puedes conseguirlo!

Por Alejandro Cimas Fernández

¡Horror me han cambiado de clase!

Llega el comienzo de curso, muchos niños comienzan una nueva etapa escolar o un nuevo ciclo, y son cambiados de clase: nuevos compañeros, nueva aula, nuevo patio de recreo… y sus “mejores amigos” ya no están con ellos… Un montón de cambios que a muchos niños se le atragantan a principio de curso. A muchos niños y a muchos adultos también.

El resultado son muchas rabietas y berrinches a destiempo y que, aparentemente, no tienen justificación. Pero, ¿qué nos pasa a los adultos cuando en el trabajo nos cambian de departamento o nos ponen a hacer tareas nuevas? Pues eso mismo les pasa a los niños: no suele les gustar ni un pelo. Pero a diferencia de los adultos, los niños no tienen los recursos para procesarlo y expresar lo que realmente les está sucediendo.

Sin embargo, durante toda la vida estamos sujetos a cambios. Algunos los abordamos con más calma, pero otros suponen todo un reto. Y para los niños, a su nivel, estos cambios de principio de curso, son cambios importantes, y más teniendo en cuenta que esos cambios no son elegidos por ellos. No es lo mismo que a uno le cambien de departamento porque lo ha pedido que porque se lo hayan impuesto.

Y aunque puedan resultar un tanto incómodos, estos momentos de cambio suponen aprendizajes para toda la vida. Son una oportunidad para que los niños se flexibilicen y vean las oportunidades que se esconden en estos momentos. Y es aquí cuando los adultos podemos echarles una mano haciéndoles ver que:

  • Pueden hacer nuevos amigos.
  • Podrán mantener sus antiguos amigos y compartir con ellos en las horas de recreo y de comedor.
  • Tendrán nuevos profesores con los que poder aprender cosas diferentes y nuevas.
  • Un aula nueva (un aula de más mayores).
  • Y otras muchas cosas…

Y aún teniendo un lado positivo, la nueva situación lo que genera en los niños son enfados. Enfados que muchas veces no saben canalizar y expresar correctamente (porque expresar lo expresan, pero no de manera saludable). Así que será conveniente darles espacio para que expresen lo que sienten:

  • A través de juegos, donde los niños puedan poner en palabras lo que están sintiendo.
  • A través de dibujos, ya que los niños no tienen todavía los recursos para poder expresar lo que les está pasando, pero suelen ser muy buenos proyectándose a través de los dibujos.
  • A través del deporte, para que puedan soltar esa rabia y ese enfado que se les acumula en el cuerpo.
  • A través de la expresión de rabietas. Es saludable dejar que expresen su malestar. Inhibir su expresión no hará que el enfado desaparezca, solo hará que busque otra vía de expresión. Lo que sí es recomendable es permitir que se expresen en un entorno seguro.

No obstante, todo proceso de adaptación a una nueva situación tiene sus tiempos, y a los niños hay que darles ese tiempo y mientras,  acompañarlos desde el cariño, el respeto y el amor, sabiendo que este proceso se estabilizará y los niños encontrarán su lugar de tranquilidad… hasta el próximo cambio, claro.

Almudena de Andrés es Máster en Intervención Psicológica por la Universidad de Valencia (ADEIT), diplomada en Hipnosis ericksoniana (ADEIT) y Focusing (Instituto Thus), y es especialista en Coaching avanzado por la Universidad de Alcalá de Henares. Posee estudios de PNL (Programación Neurolingüística) con metodología DBM, Inteligencia Emocional; y es coautora del libro “Coaching a Escena”.

Página personal de Almudena de Andrés: www.almudenadeandres.es

ORIENTACIONES PARA LA ONICOFAGIA infantil (COMERSE LAS UÑAS)

Se calcula que aproximadamente entre el 40 y el 45 por ciento de los menores de edad se muerden las uñas; la mayoría superan esta costumbre con la edad, pero un 10 por ciento continúa mordiéndoselas de adulto. Este hábito puede estar relacionado con varias causas, por eso, para tratarlo adecuadamente, lo primero es saber qué lo provoca.

¿Por qué se muerde las uñas?

La onicofagia, como se conoce profesionalmente a esta manía, es un hábito nervioso igual que lo son chuparse el pulgar, meterse el dedo en la nariz o enroscarse el pelo. Se trata de un hábito que la persona realiza de manera inconsciente, de ahí la dificultad que los padres observan para que sus hijos dejen de morderse las uñas, incluso cuando el niño se muestra colaborador. Pero si conseguimos definir la causa, será mucho más fácil eliminar el hábito.

Para ello, es necesario observar en qué situaciones se muerde las uñas. Lo más probable será que:

  • Se trate de una manera de focalizar la ansiedad. Por eso, también es importante saber si el niño tiende a sentirse angustiado o está pasando por una etapa estresante para él –exámenes, el nacimiento de un hermano, problemas familiares–. Ayuda a tu hijo a superar esa ansiedad, bien aceptando positivamente la nueva situación, o bien fortaleciendo su autoestima cuando la angustia se deba a timidez o vergüenza. Las técnicas de relajación pueden ser beneficiosas para disminuir el estrés.
  • Es una manía asociada a una actividad concreta. Por ejemplo, mientras ve la televisión; con el tiempo termina produciéndose una asociación que hace que siempre que vea la televisión automáticamente se muerda las uñas. Lo mejor, en este caso, es que el niño sea consciente de aquellos momentos en que se muerde las uñas y aplique una conducta incompatible siempre que esté en esa situación. Por ejemplo, manipular algún pequeño objeto o entrelazar los dedos de las manos.
  • Imita a alguno de sus padres. Hay que tratar de no realizar esta conducta delante del niño, especialmente cuando es muy pequeño. No obstante, como se trata de un acto inconsciente y tu hijo te verá más de una vez, es bueno explicarle que aunque tú lo hagas, se trata de un mal hábito que también te gustaría corregir.

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ORIENTACIONES PARA LA ONICOFAGIA infantil (COMERSE LAS UÑAS)

Otras posibles actuaciones a realizar, según explican los psicólogos  infantiles Rocío Ramos-Paul y Luis Torres en su manual Niños: Instrucciones de uso, serían las siguientes:

—Explicarle al niño las ventajas de tener las uñas bien cuidadas: «No salen padrastros que luego duelen, ni se deforman los dedos, tus manos tienen una apariencia cuidada y aseada, etc.».

—Proporcionarle información de los riesgos que acarrea esta manía: «Las uñas son algo que está expuesto todo el día a la suciedad de lo que tocamos, y morderla puede producir infecciones».

—Buscar la motivación del niño porque, si él no quiere hacerlo, será difícil que lo consigamos. Está comprobado que el índice de éxito en la disminución o desaparición de esta manía depende en un alto porcentaje de que el niño quiera abandonarla. Esta teoría se repite en la obra de Spock, donde se dice que los niños en edad escolar suelen querer dejar el hábito cuando perciben la desaprobación de sus iguales, y que se puede reforzar esta motivación positiva haciendo sugerencias, pero «es mejor que deje a su hijo al mando de la “campaña” contra las uñas mordidas».

—Pedirle que se deje crecer la uña. Una vez conseguido y después de premiar su esfuerzo, intentarlo con dos y así sucesivamente hasta llegar a las diez.

—Identificar con él los momentos en que tiende a morderse las uñas y proporcionarle un método para mantenerlas a salvo, por ejemplo, poner tiritas en las uñas, untarlas con alguna sustancia… etc. Aunque según matiza la guía Tu hijo, «la aplicación de líquidos como el acíbar en las uñas puede funcionar, pero solo si es el niño quien lo pide para acordarse de que no tiene que mordérselas. Si se le pone en contra de su voluntad, el niño pensará que está siendo castigado, lo cual solo será otro motivo de tensión para él y, en tal caso, es posible que el hábito se prolongue».

—En ningún caso utilizar el acoso o castigo, insiste Spock. «Esto no suele disuadir de comerse las uñas a quienes lo hacen más de medio minuto, puesto que rara vez son conscientes de que lo están haciendo. A la larga —prosigue este autor—, tal vez incrementen la tensión y los animen a creer que el que ellos se muerdan las uñas es un problema de sus padres, no suyo».

Fuente: Orientación Andújar.

5 consejos para trabajar la dislexia en casa.

La dislexia es un trastorno del aprendizaje que se manifiesta con una dificultad para leer y para comprender lo que se lee. Esto no está relacionado con problemas en la inteligencia, sino con la forma de procesar las letras y las palabras.

Cuando un niño tiene dislexia presenta dificultades para leer de forma fluida, para descodificar las letras que está viendo y para comprender palabras o frases, lo que le dificulta en muchos casos seguir el ritmo de la clase porque leen mucho más despacio que sus compañeros. La dislexia puede tratarse mejorando la habilidad para leer y la comprensión lectora del niño. Para conseguir este objetivo, el niño debe trabajar de forma constante, no solo en el aula sino en casa y debe recibir el apoyo de sus padres para realizar actividades que le permitan progresar y mantenerse motivado.

Ayudar al niño disléxico desde casa.

Como padres, podemos ayudar a tratar la dislexia siguiendo estos consejos:

1. Detectar cuál es la dificultad concreta del niño.

La dislexia no se manifiesta del mismo modo en todos los niños. No solo existen distintos tipos de dislexia, sino que la intensidad en la que se manifiesta varía en cada persona. Por eso es importante que, si se detectan indicios que puedan indicar que el niño padece este trastorno, se busque ayuda profesional cuanto antes para determinar si el niño padece dislexia, de qué tipo y en qué grado.

A partir del diagnóstico será más fácil comenzar a trabajar para que el niño mejore, gracias a una serie de actividades diseñadas específicamente para tratar las áreas en las que el niño muestra más dificultades, tanto en el aula como en casa.

2. Trabajar junto a él en actividades específicas para su dificultad.

Cuando se ha determinado cuál es la dificultad concreta del niño y en qué grado le afecta, se prepararán una serie de actividades sobre las que el niño deberá trabajar en el aula, pero también se deberá reforzar todo lo aprendido en clases desde casa.

Los padres deben sentarse con el niño y ayudarlo a realizar tareas de lectura y comprensión. Algunos ejemplos de actividades que se pueden realizar en casa son:

  • Lectura conjunta de libros que sean de interés para el niño: se debe insistir en que el niño se concentre en las palabras y en que se tome el tiempo que necesite para entender aquello que está leyendo. Si es un tema que interese al niño mucho mejor, pues será más fácil que disfrute.de la lectura.
  • Lectura en voz alta para que el niño detecte errores: se puede elegir una lista de palabras cuya dificultad variará en función del nivel del niño. Se le pide al niño que lea las palabras y luego se las leemos en voz alta avisándole que debe detectar cuáles son las palabras que no decimos correctamente. De esta forma lo ayudamos a concentrarse en la correspondencia entre sonidos y letras.
  • Lectura de sílabas complejas: otro ejercicio bueno para mejorar la destreza lectora es la lectura de sílabas complejas, de tres o cuatro letras. El niño deberá leer en silencio una lista de sílabas y luego hacerlo en voz alta. Podemos resaltar aquellas sílabas que ha leído bien para que, a medida que mejore, pueda ver sus avances y se mantenga motivado. A medida que avance las sílabas se pueden sustituir por palabras y frases.

3. Utilizar el juego como herramienta de trabajo.

Una de las mejores formas de trabajar con los niños es a través del juego. En el caso de la dislexia, utilizar juegos con letras y palabras es una forma divertida de que el niño realice actividades de refuerzo sin que lo perciba como tareas extra.

El juego es además una forma de reforzar el vínculo con los hijos. Algunos de los juegos que se pueden realizar junto a él son las sopas de letras, juegos de formar palabras como el Scrabble o el Boggle, o también se puede jugar al ahorcado, empezando con palabras sencillas y aumentando la dificultad a medida que el niño hace avances.

4. No presionar en exceso al niño.

Aunque el trabajo constante es necesario para mejorar la habilidad con la lectura, es importante no presionar de más al niño. Para él ya es difícil el esfuerzo constante que tiene que realizar en todas sus tareas de lectura, por lo que se le debe apoyar, pero también se debe dejar espacio al niño para que si se siente cansado, pueda tomar un descanso.

5. Mantener la motivación.

En muchos casos los niños con dislexia se sienten como menos capaces que sus compañeros de clases a causa de su dificultad con la lectura. Sin embargo es muy importante recalcar que estas dificultades no están asociadas a la inteligencia y que el niño es igual de capaz que los demás niños.

Los padres deben esforzarse por mantener la motivación del niño y por evitar que se sienta mal al encontrarse con las dificultades propias de la dislexia. Se deben encontrar actividades en las que los niños destaquen, como los deportes o alguna actividad artística, en la que el niño pueda expresarse cómodamente y con la que se sienta a gusto.

Ver un progreso favorable en estas actividades puede ayudar al niño a sentirse motivado. De este modo será más fácil que se esfuerce más con la lectura y la comprensión lectora, porque verá que el trabajo constante le trae recompensas.

Para trabajar la dislexia en casa lo más importante es ser pacientes, seguir las recomendaciones del pedagogo que nos asesore e involucrarse en las actividades que realiza el niño. El apoyo de los padres es clave para conseguir que la dislexia no sea un problema a largo plazo para los hijos.

Artículo escrito por María José Madarnás, editora de Maternidad Fácil.Fuente: http://faros.hsjdbcn.org/

Assignatures, fins quan?

Diverses experiències i innovacions pedagògiques, que darrerament estan proliferant en el nostre entorn, posen l’èmfasi en el necessari replantejament de les pràctiques organitzatives i metodològiques tradicionals dels processos d’ensenyament i aprenentatge. Així, algunes proposen modificacions en l’estructura de l’aula, en la seva concepció com a espai d’aprenentatge bàsicament transmissor, i propugnen espais més polivalents on diferents estudiants puguin alternar diverses fórmules d’organitzar-se per aprendre, a nivell individual, en parella, en grup reduït, en grups grans, etc. Llavors les aules s’amplien, els horaris es flexibilitzen i el rol docent varia substancialment, moltes vegades, amb el suport de la tecnologia.

Molts d’aquests canvis estan transformant profundament les concepcions tradicionals de la tasca docent i, sobretot, de l’aprenentatge de l’alumne, atès que es prioritza molt més la seva participació activa en els processos que l’han de conduir a construir les competències que societats en transformació li requeriran. En aquest procés, l’aprenentatge entre iguals i les modalitats cooperatives i col·laboratives s’obren pas al costat d’una atenció més atenta, i personalitzada, de les necessitats educatives específiques de cada alumne.

Tanmateix, a l’anar avançant en tots aquests fronts una realitat s’interposa sempre des de la seva rigidesa, posant límits a molts dels plantejaments innovadors anteriors. No es poden flexibilitzar els rols docents i discents, els criteris organitzatius d’agrupament de l’alumnat, dels espais i els temps didàctics, etc. si, al mateix temps, no es pot modificar el currículum, és a dir, les disciplines i assignatures en què, secularment, està dividit el coneixement. Té sentit que haguem de mantenir, de manera immutable i generalista, aquest currículum organitzat en paquets i encarnat per les tradicionals matèries i assignatures?

Cada vegada pren més força la idea que l’aprenentatge ha de ser competencial, és a dir, integrador i holístic, per tal de garantir una millor comprensió del món i del coneixement. Tot i així, l’escola s’obstina a mantenir la tradicional divisió rígida d’aquest coneixement. Això, al seu torn, condiciona la tipologia del professorat, per tant la seva formació inicial i permanent, els horaris, els agrupaments de l’alumnat i, en conseqüència, la manera d’organitzar els centres, tot impedint que s’aconsegueixin millors aprenentatges per a tot tipus d’alumnat. Quan trigarem a reformar a fons l’actual model de transmissió del coneixement, parcel·lat, acontextual i poc funcional, que encarna el manteniment de les actuals assignatures i especialitats, com a compartiments estancs, i com a excusa per evitar una professionalització docent més oberta i interdisciplinària?

 

Enric Roca i Casas

ENRIC ROCA CASAS DIRECTOR D’EDU21 I PROFESSOR D’EDUCACIÓ A LA UAB