Entendiendo la disfasia infantil.

La disfasia y la dislexia suelen ser términos que se prestan a confusión. La disfasia es un desarreglo del lenguaje oral con un handicap masivo, pero sin afección orgánica; mientras que la dislexia es una dificultad para leer. La disfasia es un problema de origen central, es decir, que procede del cerebro. Hoy te ayudamos a entender la disfasia infantil, de forma que puedas ayudar a tu pequeño de la mejor manera posible.

Causas de la disfasia

Entre las causas de la disfasia encontramos los factores genéticos y neurobiológicos. Afecta de forma desigual a los dos sexos: de hecho, hay más niños que niñas con disfasia.

Existen varios tipos de disfasia. Por ejemplo, la disfasia expresiva es un desarreglo de la expresión, mientras que la disfasia de recepción concierne a la comprensión. Es posible que la disfasia sea mixta, y por ende, afecte tanto al lenguaje como al discernimiento. Esta patología es una anomalía en el desarrollo del lenguaje de un niño, y se detecta por un retraso del lenguaje.

Cómo darse cuenta de que un niño tiene disfasia

El niño no emite sonidos tal y como debería hacer a partir de los 3 meses, y no pronuncia las sílabas tal y como debería hacerlo a los 8 meses. Normalmente, el niño debería emitir su primera palabra a la edad de los 10 meses y poder combinar las palabras con 2 años. El desarrollo psicomotor del niño evoluciona en paralelo con su dominio esfinteriano y su expresión.

A lo largo de su tercer año de vida, pasa por la fase del “yo”, y a los 5 demuestra un dominio total del sistema fonético. Pero este no es el caso para un niño disfásico. Durante su infancia primera, solo sus padres comprenden su lenguaje no verbal, puesto que sufre una disociación automático-voluntaria responsable de sus fracasos escolares. La disfasia repercute a largo plazo en temas de comunicación, y de cara a su vida futura.

Dificultades de la disfasia

Existen algunas dificultades que una persona con disfasia puede llegar a sufrir. Por ejemplo, el joven que será en un futuro sufrirá por una falta de vocabulario, tendrá problemas a la hora de dar su opinión o de recurrir a una exposición oral, al igual que tendrá un concepto abstracto de lo que comprende. No podrá, por desgracia, expresar requerimientos específicos con relación a temas precisos. El niño disfásico también tiene problemas de percepción del tiempo, puesto que se fija en el instante presente y ve difícilmente las perspectivas de futuro. Tiene dificultades para adaptarse a las modificaciones que ocurren en su entorno.

Además, tiene dificultades para concentrarse y se frustra fácilmente cuando se da cuenta de este problema. Este sentimiento hace que nazca una falta de estima personal que puede perdurar el resto de su vida, e interferir de forma negativa en su trabajo o sus estudios. Como se trata de un desarreglo estructural, la disfasia persiste a lo largo de toda la vida, pero puede mejorarse a través de una buena reeducación ortofónica y una psicoterapia adaptada. La dislexia es la consecuencia lógica de la disfasia.

Al cabo de un tiempo de tratamiento con un terapeuta, las aptitudes del niño para la lectura mejoran de forma considerable.

¿Tienes un hijo con disfasia infantil? Cuéntanos qué haces para mejorar su desarrollo del lenguaje, seguro que muchos padres y madres en tu misma situación lo agradecerán.

Fuente: IMujer Salud.

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