TDAH

El TDAH es un trastorno neurobiológico caracterizado por una dificultad o incapacidad de mantener la atención voluntaria en actividades académicas y cotidianas, así como para controlar sus conductas.
Presenta una sintomatología nuclear que se refleja en: déficit de atención,
hiperactividad e impulsividad.
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Existen diferentes tipos de atención que responden a circuitos cerebrales diferentes. Dos de ellos, serían las atención sostenida y la selectiva, ambas afectadas en mayor o menor grado en los niños con TDAH,
 Por ello, a continuación expondremos qué es lo que se entiende por atención sostenida y selectiva, cómo reconocer en estos niños ese déficit de atención y algunas estrategias para trabajarlo.
¿Qué es la atención sostenida y la atención selectiva?

La atención selectiva es aquella que nos permite centrarnos únicamente en la información que suponemos es importante, desechando aquella que resulta irrelevante. Actuaría a modo de “filtro” para que nuestro cerebro no se sature con tanta carga de información.

La atención sostenida sería aquella que pondría en marcha la actividad en el cerebro para mantener el foco atencional y permanecer con ello durante la realización de tareas monótonas durante un periodo de tiempo relativamente largo.

ALGUNOS CONSEJOS PARA MEJORAR LA ATENCIÓN EN LOS NIÑOS.EJERCITANDO-EL-CEREBRO1

  1. Proporcionarle un ambiente de cariño y estabilidad, con rutinas que les ayuden a obtener la estabilidad que necesitan. Si el niño/a se muestra tranquilo, será capaz de prestar más atención que si, por el contrario, se muestra tenso o nervioso.
  2. Adaptar las tareas que deba realizar a su capacidad de atención y concentración, descomponiendo las tareas más largas o complicadas para evitar que, al no ser capaz de realizarlas, se frustre y pierda la motivación.
  3. Refuérzale cuando esté prestando atención, aunque sean periodos cortos de tiempo. Los niños y adolescentes con TDA-H realizan un esfuerzo extra por prestar atención, por lo que deben saber que entendemos todo ese esfuerzo y lo valoramos.
  4. Realizar juegos o ejercicios diarios que le ayuden a ejercitar la atención y concentración, así como la memoria.
  5. No te muestres nervioso/a con él/ella, puesto que de esta forma solo estamos transmitiéndole dichos nervios y le dificultamos que sea capaz de prestar atención.
  6. Pon metas realistas. No podemos pedirle al niño que sea capaz de permanecer sentado leyendo un libro o estudiando 4 horas seguidas, esto puede suceder si el material que esté leyendo es de su agrado, pero no es lo habitual en los niños con TDA-H. Lo mejor es estructurar el tiempo de estudio en bloques, de forma que tenga un bloque de estudio y un periodo de descanso. Por ejemplo, 45 minutos de estudio y 15 minutos de descanso.
  7. Buscar un espacio adecuado a la actividad que va a realizar. En el caso del estudio, debe tratarse de una zona bien iluminada, silenciosa y aireada. Conviene que se trate siempre del mismo espacio; de esta forma, con el tiempo se produce una asociación, que predispone a la persona hacia una actitud acorde con lo que va a hacer y, por tanto, de mayor concentración.
  8. Preparar previamente aquello que se vaya a necesitar. Las constantes idas y venidas en busca de algo rompen la concentración.
  9. Evitar distracciones como la televisión, la radio o el ordenador, si no se necesita para la tarea. La música tranquila puede ayudar a algunas personas a concentrarse, pero nunca se debe poner música con canciones, ya que seguir la letra dificulta la atención sobre la tarea.
  10. Fijarse objetivos a corto plazo. Aunque tengamos en mente una meta lejana, como puede ser aprobar bien el curso, siempre hay que tener objetivos cercanos. De esta forma, facilitamos la planificación que es una de las bases de la atención. Además, al ver con más facilidad como se van cumpliendo esos objetivos la motivación aumenta.
  11. Aumentar la motivación con comentarios positivos. A estas edades, además, es fundamental que el niño aprenda a “autoreforzarse”, es decir, que él mismo se felicite y se sienta orgulloso por el trabajo bien hecho a la vista de los resultados.

Ejercicios

Orientación Andújar

Actividades y ejercicios para trabajar la tartamudez.

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Ejercicios para trabajar la tartamudez

La tartamudez es un trastorno del lenguaje, en el que los órganos articulatorios están en perfecto estado y que se puede dar tanto en adultos como en niños.

¿Cuáles son los síntomas de la tartamudez?

  • Bloqueos
  • Repeticiones
  • Tensión muscular
  • Enrojecimiento

¿Cuántos tipos de tartamudez existen?

Existen diferentes tipos de tartamudez

  • Tartamudez Transitoria:
    • La tartamudez inicial: aparece al rededor de los 3 años de edad. No se considera un problema grave ya que todos o casi todos los niños pasan por este episodio en el proceso de adquisición del lenguaje.
    • Tartamudez episódica: que puede darse en los niños a partir de los 5 años de edad, por períodos de estrés, nervios, cambio de colegio, etc.
  • Tartamudez permanente:
    • Se considera que la tartamudez es permanente cuando aparece a partir de los 10 años de edad. La tartamudez puede aparecer de repente o ser causa de una tartamudez transitoria mal abordada.
  • Tartamudez según la dificultad predominante:
    • Tartamudez clónica: repetición de una sílaba únicamente.
    • Tartamudez tónica: interrupción del habla. Explosión repentina.
    • Tartamudez mixta: empieza siendo una tartamudez clónica y termina en tónica.

¿Qué causa la tartamudez?

Tanto en niños como en adultos la tartamudez puede aparecer por diversas causas, es un trastorno multifuncional.

  • La tartamudez como herencia: los hijos de personas tartamudas pueden padecer el mismo trastorno. Ello es debido a la imitación o modelaje al oír hablar a sus padres.
  • Tartamudez por trastorno de la lateralización: o lo que es lo mismo la dominancia cerebral. Los zurdos son más propensos a tartamudear ya que no existe una dominancia de un hemisferio cerebral.
  • Tartamudez según el sexo: los varones son más propensos a sufrir de tartamudez. Las niñas suelen desarrollar antes el lenguaje.
  • Tartamudez y el entorno: la tartamudez puede darse más fácilmente en ambientes exigentes, sobreprotectores, con patrón de habla rápido, etc.
  • Disfunciones neuromusculares y la tartamudez: los pacientes que sufren de enfermedades neurodegenerativas o neuromusculares como por ejemplo el Parkinson, tienden a estar muy tensos, notándose una mayor tensión en el cuello y la cara.
  • Tartamudez y psique: factores emocionales, cambios de trabajo, paro, divorcios, inseguridades, etc. pueden ocasionar tartamudez.
  • Tartamudez y feedback negativo: las personas tartamudas suelen bloquearse más cuando se oyen mal, esto produce una retroalimentación negativa o incluso piensan que van a tartamudear se ponen más nerviosos y se bloquean.

Blog Jessica Piñeira